TRAVESÍA POR ESPAÑA

CIRCUITO BADALONA

Gracias a la generosa invitación de nuestros amigos Juli y Pep, conocimos Badalona, una población adyacente a la Ciudad de Barcelona que cuenta con cientos de rutas para los amantes de la bici que en España hay muchos de estos.

 

Partiendo a media mañana desde el Puerto Deportivo de Badalona, bordeamos la playa hasta la Estatua del Anís del Mono para tomar la Avinguda de Sant Ignasi de Loiola y cruzar hacia el norte atravesando el centro urbano.

 

El objetivo de nuestro guía Pep: llevarnos a por los parques y zonas verdes que se encuentran muy cerca de la población y que rápidamente permiten perderse en la arena y la verde vegetación.

 

Entramos al Parc de la Serralada de Marina el cual es un espacio con más de 3.000 hectáreas y con cientos de segmentos para todo tipo de bicicleta. En seguida empiezan los single-tracks y caminos entre la vegetación, algo muy emocionante pues en Colombia no es fácil encontrar este tipo de segmentos, pero la emoción no evita sentir algo de temor pues la maniobrabilidad de la bicicleta no es una de nuestras fortalezas.

 

Pasamos por el Mirador de la Vall y por el Monestir de Sant Jeroni de la Murtra que data del siglo XV y empezamos a tener los primeros contactos con la antigua arquitectura europea la cual va a ser una constante en todos los viajes pues es un continente lleno de historia.

 

Otra constante serán las fuentes de agua potable que se encuentran en los pueblos y en puntos específicos de las rutas. Este recurso nos maravilló pues para los deportistas, aventureros caminantes o en bici y turistas en general, tener puntos de hidratación y reabastecimiento facilita enormemente la posibilidad de explorar el territorio español de muchas maneras posibles.

 

Saliendo del Parc de la Serralada de Marina, ahora avanzamos hacia el Parc de la Serralada Litoral, otro parque en la región que conecta el litoral con los valles interiores a través de tres unidades denominadas La Conreria, Sant Mateu y Cèllecs. A lo largo del recorrido entre estos dos parques es posible ver el mar, los cascos urbanos instalados en la costa y los viñedos que embellecen el firmamento, así como las ermitas, castillos y restos prehistóricos e ibéricos que conviven con las antiguas masías catalanas.

 

En todo el recorrido cruzamos constantemente tramos de asfalto y herradura, siendo esta ultima el mayor porcentaje de la ruta. Esta posibilidad de realizar tantos kilómetros sin necesidad de rodar junto a los vehículos motorizados, nos enamora pues se rueda de manera mas relajada y permite disfrutar del paisaje sin afanes y menores riesgos.

 

A mitad del recorrido, Pep hace una parada en el Restaurant San Salvador, una amplia casa convertida en restaurante en medio de la montaña en que las cañas y las olivas son el comiso obligatorio además de el tradicional pan de cristal con tomate y aceite de oliva. ¡¡Todo un manjar para nuestro paladar!!

 

Después de 3 horas, llegamos a la Roca del Vallés, población que indicaba el punto más lejano de la ruta y donde dábamos vuelta para iniciar el regreso, el cual también será por caminos destapados, pero por el borde de la cadena montañosa, así que será mucho más rápido pero igualmente encantador.

 

Pasamos por El Bosc de Ruscalleda, Villanova del Vallés y Montornés del Vallés, donde construyeron la Zona Esportiva Municipal Les Vernedes, uno de los complejos deportivos completos pues incluye una pista polideportiva, canchas de tenis y pádel, piscinas de verano y piscina cubierta.

 

Después de un sector lleno de rocas de río, entramos a Sant Adrià de Besós y conectamos con la ciclorruta del Parc Fluvial del Besós, aunque en realidad parece un túnel de viento porque las ráfagas de aire golpean con tal fuerza que las pocas energías que nos quedan terminan por agotarse. Menos mal, ya estamos a unos pocos kilómetros de casa en donde un delicioso bistec a la brasa nos esperaba para recargar energías.

EVENTO EN EL PENEDÉS

Segundo día del BikeCamp Antioquia y vamos por dos puertos más. Después de haber documentado Santa Elena (14 Km), Los Topos (10 Km) y El Escobero (12 Km), ahora transitaremos por El Peñol y Guatapé, dos zonas turísticas muy importantes de la región, para escalar Guacaica (13 Km) y El Chocho (7 Km). De las tres jornadas que realizaremos esta es la más difícil por la distancia y la temperatura que tendremos que soportar pues bajaremos hasta San Rafael (966msnm), donde los ciclistas se cocinan a 28°C. Así que, si desean descubrir Colombia y explorar nuevos trayectos, alisten la bicicleta porque hay mucho por pedalear. ¿Conocen el trayecto? ¿Cuánto tiempo les toma hacerlo? ¿Qué tan difícil les pareció?

 

Jornada 3: La Virgen

Última jornada del BikeCamp Antioquia y se acerca nuestro regreso a Bogotá. Para dar cierre a esta aventura por la tierra de la bandeja paisa y el fiambre, realizaremos un corto recorrido desde Rionegro hasta Bello para visitar Guarne y rodar por Alto de la Virgen, un ascenso con un paisaje envidiable y una vía por la que es difícil descender a menos de 60 Km/h. De esta forma, y sumando la Travesía Bogotá-Medellín que realizamos hace tan solo cuatro días, logramos cerrar la temporada 2019 con un total de 757 Km y 15.233 m desnivel. Así que, si desean descubrir Colombia y explorar nuevos trayectos, alisten la bicicleta porque hay mucho por pedalear. ¿Conocen el trayecto? ¿Cuánto tiempo les toma hacerlo? ¿Qué tan difícil les pareció?

 

TRAVESÍA ANOLAIMA

Sin importar qué tipo de bicicleta tengan (MTB, gravel), esta travesía ha sido diseñada para los amantes del “caballito de acero” que ya tienen algunas horas de vuelo, es decir, personas que entrenan con frecuencia a las afueras de la capital colombiana, pero desean descubrir que hay más allá de los Cerros Orientales y de la Sabana de Bogotá.

 

 

Aquí les dejamos los detalles de los recorridos que realizamos durante las dos jornadas de la travesía, así como los enlaces a los videos de nuestro canal de YouTube, que pronto estaremos publicando

Jornada 1: Bogotá, Bojacá, Anolaima

Jornada 2: Anolaima, Cachipay, Bogotá

TRAVESÍA NEIVA

Hemos tenido la oportunidad de recorrer miles de Km de Colombia gracias a la bicicleta y a la fascinación que tenemos por descubrir nuevos lugares de nuestro país. Cada vez cubrimos mas regiones, pero el sur-occidente es aun un lienzo en blanco listo para llenarlo de color y grabarlo en nuestra memoria.

 

Con esto en mente, programamos la travesía a Neiva para iniciar el año 2023 como más nos gusta.

Jornada 1: Bogotá, Fusagasugá, El Guamo

El recorrido comienza saliendo por la ruta habitual por la calle 80 con dirección al municipio Sibaté, pasando por Mosquera y Mondoñedo. En las primeras horas de la mañana se percibe un ambiente misterioso pues al ser el primer día del año, las carreteras tienen muy bajo trafico y las personas locales poco se ven ya que la mayoría deben estar en un descanso profundo tras las festividades del año nuevo.

 

Por este mismo motivo, decidimos tomar la vía Fusagasugá-Girardot que es una carretera de altísimo flujo vehicular y que no nos habíamos animado a recorrer, pero al ser esta fecha tan particular, presumimos que el tráfico va a ser menor y podremos disfrutar mejor el camino.

 

Pasamos el Peaje Chusacá y nos recibe el primer ascenso del viaje de casi 5km desde el sector El Charquito hasta el reconocido Alto de las Rosas, un puerto de montaña larguísimo que tendremos que conquistar en el camino de regreso.

Iniciamos el descenso hasta Fusagasugá, y la carretera nos va mostrando su verdadera cara cuando comienzan a aparecer fuertes imperfecciones en la superficie del asfalto que nos obligan a bajar con extrema precaución y realizando maniobras para esquivar huecos y resaltos que pareciera están por doquier.

 

El estado de la vía nos tomó un poco por sorpresa, pero a medida que avanzamos, la cosa se puso aún más retadora pues existen varios frentes de obra para la restauración de la vía que ocasionan el cerramiento de uno de los carriles y por lo tanto solo deja uno para el transito de todo tipo de vehículos, – incluyendo bicicletas – ; por lo que estos embudos los recorrimos con una fila de carros persiguiéndonos a tan solo unos metros de nuestras llantas. Es inevitable sentir ansiedad en este tipo de situación, no obstante, no se puede perder la concentración y seguridad en la conducción de la bicicleta o de lo contrario el riesgo de accidente se hace demasiado grande.

 

Afortunadamente, la velocidad del descenso hace transcurrir esos kilómetros relativamente rápido hasta llegar a Fusagasugá, en donde un breve ascenso nos permite cambiar la posición de los músculos y saludar el monumento a Lucho Herrera, ciclista icónico de los años 80´s que dejó el nombre del país en lo más alto de las competiciones europeas.

 

Seguimos el descenso por el Boquerón de Chinauta un segmento muy especial cuya parte final tiene numerosas curvas pronunciadas que demandan toda la atención de los pilotos de los vehículos que la transitan; además tiene un atractivo turístico muy llamativo llamado la Nariz del Diablo, una formación rocosa que sobre sale de la montaña y en donde todo turista se detiene a tomar la foto.

 

Pasamos los turísticos municipios de Melgar y Girardot, pero ya siendo casi el medio día nos detenemos en un parador al borde de la carretera para brunch que hace rato nos está pidiendo el cuerpo.

Como no podía faltar en esta época del año, llegando al cruce de Ricaurte nos cae una tormenta intensa, pero de corta duración, no obstante, es suficiente para que toda nuestra ropa quede totalmente mojada y los zapatos inundados. Menos mal estamos en “tierra caliente” así que más allá de una ligera incomodidad, la lluvia no afecta nuestro recorrido o desempeño.

 

Siguen corriendo los kilómetros y cruzamos El Espinal, con una parada para el típico salpicón con helado, y a media tarde alcanzamos nuestra meta llegando al Guamo-Tolima después de 176Km, justo a tiempo pues el sol estaba brillando con fuerza y la temperatura no daba tregua.?

Jornada 2: El Guamo, Neiva, Rivera

Después de una noche que incluyó una caminata por el pueblo y su parque iluminado, salimos antes del amanecer pues es clave aprovechar la penumbra de las primeras horas del día para evitar algunas horas de sol.

 

Para salir preparados y aprovechar al máximo la temprana salida, desayunamos en la habitación del hostal con algunos huevos cocidos acompañados de jugo y avena. Esto nos debería alcanzar para recorrer aproximadamente 50km cuando estemos cruzando Natagaima y entonces buscar un restaurante donde desayunar.

 

Según lo programado, este punto lo alcanzamos antes de las 7.30am en donde estiramos las piernas y tomamos el segundo desayuno para continuar con la ruta ágilmente, pues el sol aun no sale con fuerza.

 

Seguimos rodando a buen ritmo por una carretera de carril sencillo, en su mayoría en buen estado y recta pero no plana pues a diferencia de lo que presupuestamos y de lo que indica el sentido común, numerosos columpios se esconden en la longitud vía que interrumpen el ritmo de pedaleo y hacen que el desgaste sea mayor.

 

Sin embargo, los cultivos de arroz y frutales a lado y lado de la autopista, los pasos de nivel sobre varias corrientes agua, el paisaje montañoso y la presencia del Río Magdalena, son detalles en los que nos enfocamos para que el cansancio y desgaste del cuerpo se sienta menos.

 

Después de almorzar en Aipe-Huila, el sol ya no nos da mucha tregua y brilla sobre nuestros ya fatigados cuerpos, pero manteniendo la hidratación en buen nivel, pedaleamos sin cesar avanzando kilómetro a kilómetro, para finalmente aproximadamente a las 3.30pm llegar a la entrada de la “capital del Río Magdalena” como se le conoce a Neiva. Sin embargo, no ingresamos a la ciudad pues el plan es seguir hasta el municipio de Rivera, famoso por sus baños de aguas termales y que son un excelente plan de recuperación después de una travesía como esta.

 

Para rematar, solo nos queda subir los 6km que hay del cruce a Campoalgre hasta Rivera que hacemos el ascenso en una inesperada cicloruta que hace el segmento más amable, aunque a esta altura ya todos los músculos del cuerpo están adoloridos.

 

Coronamos y como siempre damos la vuelta en el parque principal, identificamos un restaurante agradable para la cena y nos dirigimos al hostal para descargar, asearnos y salir a conocer este lindo municipio.

Jornada 3: Rivera, Desierto de la Tatacoa, Natagaima

Después de recargar energías en las famosas y tradicionales aguas termales de Rivera, estamos listos para enfrentar las siguientes 4 etapas que nos llevarán de regreso a Bogotá.

 

La etapa de hoy es muy especial puesto que dejaremos atrás la autopista para adentrarnos a la región desértica de la Tatacoa, aunque no atravesaremos el desierto, sí transitaremos por una perimetral de muy bajo trafico y mezcla de paisajes inigualables.

 

Pero antes de eso, debemos bordear Neiva tomando la misma ruta de llegada, y tomar el desvío para llegar a Fortalecillas, hasta el desvío que nos dirige al aeropuerto de la ciudad en la zona norte. Ahí salimos del casco urbano en dirección al municipio de Fortalecillas, reconocido por ser centro de fabricación de los bizcochos de achiras, en donde hacemos una primera parada para el segundo desayuno.

 

Seguimos la ruta hasta el desvío a Tello pero tomamos la dirección norte, la cual es una vía asfaltada con algunas mejoras por hacer, pero en general se encuentra en muy buen estado y con mínimo flujo vehicular. Mientras rodamos por esta ruta nos maravillamos como los numerosos sonidos de insectos y aves que se encuentran ocultos entre la vegetación circundante. Es un poco contradictorio que, en un ambiente supuestamente desértico, sea donde mas hemos notado la gama de voces de todos estos seres que conviven en el ecosistema.

 

Tras unos minutos rodando, debemos hacer una parada para contemplar la panorámica del desierto que contrasta con la silueta de la cordillera oriental que se divisa en el horizonte en dirección opuesta. Nos cautiva que en tan solo unos kilómetros se pueda ver tanto de la topografía colombiana.

 

Hasta la media mañana el clima fue benevolente, pero poco a poco el sol sale y la temperatura aumenta así que retomamos un paso constante para llegar a Villavieja y parar a comer y descansar. Al llegar, nos sorprendemos por los letreros que dirigen a La Fábrica, una instalación que ha sido pensada para que los turistas tengan un lugar de diversión con música, arte, y cerveza artesanal. Obviamente somos los primeros en llegar en el día, pero nos da la oportunidad de conocer el lugar con calma, detalle, estirar las piernas caminando un poco y refrescar la garganta con cerveza elaborada en Antioquia pero que pronto será Huilense.

 

En un rato tan agradable, se nos pasa el tiempo volando, así que después de medio día retomamos camino hacia el puerto de Villavieja para tomar el transporte acuático que nos ayudará a cruzar el Río Magdalena y aterrizaremos en Aipe para rodar los últimos kilómetros hasta Natagaima.

 

Es toda una experiencia nueva para nosotros el cruce del río en lancha, pero más es el camino desde la orilla del Río hasta Aipe, pues es un “single track” muy divertido pero interrumpido por corrientes de agua que tenemos que cruzar a pie y con bicicleta al hombro. Afortunadamente todos los tramos fueron transitables y nos llevamos un recuerdo inolvidable.

 

De Aipe a Natagiama hay poco menos de 50km, y aunque ya los habíamos transitado en dirección opuesta, no se hacen mas fáciles. El sol no nos da tregua y los columpios nos drenan las fuerzas. Sin embargo, el avance se logra y llegamos al destino a buscar unas buenas onces y después la cena.

Jornada 4: Natagaima, El Espinal, Melgar

Para la cuarta etapa llegaremos al famoso Melgar, municipio de Cundinamarca bien conocido por ser muy turístico y típico destino de las familias capitalinas para disfrutar de sus piscinas y toboganes.

 

Para llegar a este punto tendremos que salir muy temprano de Natagaima para ahorrar algunas horas de sol puesto que tendremos que afrontar el temible Alto del Boquerón, especialmente duro no solo por la inclinación y temperatura, sino por el alto flujo vehicular que además se intensifica por estas fechas.

 

Según el plan, arrancamos en la madrugada aun en la oscuridad y tomamos la autopista con dirección Norte cruzando las poblaciones de Saldaña, Guamo y Espinal. A este ultimo municipio entramos a media mañana por lo que es momento de parar a desayunar y recargar energías.

 

En este día, el clima ha sido benevolente entonces arrancamos nuevamente para seguir recorriendo kilómetros antes de que se vayan las nubes y suframos la inclemencia del sol. Sin embargo, llegando al cruce para Girardot, Ibagué y Bogota, la suerte se aleja y empieza a asomarse el sol y a sentirse el rigor de la temperatura.

 

Debido a las obras de mantenimiento y ampliación de la Autopista, largas filas de carros se forman en la carretera, por lo que debemos maniobrar por la berma y a través de frentes de obra y accesorios de señalización. Afortunadamente todo lo podemos hacer de manera segura y a buena velocidad entonces nuestro cronograma se cumple llegando a la “ciudad de las piscinas” al medio día.

Jornada 5: Melgar, Icononzo, Pandi, Chinauta

Para este penúltimo día nos preparamos para hacer una jornada de alta montaña pues en menos de 70km escalaremos 2.200 metros para llegar a las afueras de Fusagasugá.

 

Debido a la existencia del Túnel del Sumapaz, por el cual transitan todos los carros que se dirigen a Bogotá pero el transito de ciclistas es prohibido, debemos tomar la ruta alternativa subiendo el Alto de la Cruz y aterrizando en Icononzo.

 

Son varios kilómetros adicionales y muchos optarían por pedir un aventón a un buen samaritano que los cruce el Túnel, pero en nuestro caso preferimos sumar este puerto de montaña a nuestros palmares y crear el video que ayude a nuestra comunidad a conocer estos caminos del país.

 

La vía es asfaltada, pero en un estado deteriorado, nada que preocupe a las bicis de montaña o gravel, pero para los de ruta si es un factor a considerar.

 

Coronamos y descendemos hasta Icononzo donde comemos un desayuno super completo y cargado pues ya se han quemado varias calorías y aun falta mas de la mitad del recorrido.

 

El segmento hasta Pandi es en su mayor porcentaje de superficie destapada y en bajada hasta el puente natural de Iconozo y la llegada a su centro contemplando la iglesia recientemente renovada.

 

En Pandí, tomamos la vía que de nuevo nos llevará a la autopista, al otro lado del Tunel, siendo una carretera relativamente plana y superficie mixta que nos permite avanzar a buena velocidad.

 

Empezamos la segunda escalada a las 11am acompañados carros, camiones, motos, y buses. El sol aparece y debemos afrontar los primeros kilomentros mas difíciles con curvas cerradas, inclinaciones altas y via estrecha y alto flujo vehicular…Mejor dicho un coctel de situaciones que demandan toda nuestra atención y destreza para no cometer errores.

 

Afortunadamente, el ultimo segmento es mucho mas recto y nos da un respiro pero tan pronto vemos los restaurantes adyacentes a la carretera que caracterizan la población de Chinauta, escogemos uno de ellos para darnos un banquete de almuerzo con unos refrescantes jugos de fruta natural congelados. Justo lo necesario.

 

Con solo unos metros por recorrer hasta el hotel, podemos estirar las piernas y disfrutar del resto de la tarde con un clima muy agradable a las afueras de Fusagasugá.

Jornada 6: Chinauta, Silvania, Funza, Bogotá

Llega la última Jornada y nos despierta el golpeteo de las gotas de lluvia sobre las tejas del hotel donde pasamos la noche. Un amanecer totalmente opuesto al que hemos vivido las anteriores jornadas. Siendo honestos no es nuestro clima favorito, pero viendo que avanza el tiempo y no escampa, asumimos la situación y emprendemos camino poco después de las 7am.

 

Afortunadamente, como iniciamos en subida, rápidamente el cuerpo entra en calor y la incomodidad de la lluvia y la ropa mojada es bastante aceptable.

 

Terminamos el Puerto de montaña Alto de Boquerón y hacemos una pequeña pausa en la cima para observar la cadena montañosa de la cordillera que estamos superando y las obras viales que mejoraran el corredor para todos los turistas y locales. Como es indispensable, una vez llegamos a la rotonda con la estatua en honor al ciclista Lucho Herrera nos tomamos la foto del recuerdo, aunque en esta ocasión toca tomarla desde lejos porque el flujo de trafico es intenso y es difícil cruzar.

 

Tenemos un corto descenso que hacemos a toda marcha hasta la población de Silvania en donde nace el reto mas importante del día, Alto de las Rosas, reconocido puerto por ser el lugar de entrenamiento de Lucho y que forjaron las piernas y el carácter del ciclista que ganó por primera vez una de las 3 grandes para el país. Recordamos estos hechos como motivación para afrontar el ascenso de 26km con pendiente promedio del 5%.

 

Debido a los numerosos frentes de obra en la autopista, durante la subida pasamos por varios escenarios: uno en donde los carros van a toda velocidad y debemos resguardarnos de ellos en la berma y evadiendo los obstáculos por las señalizaciones de las obras; y otro en el que el trafico esta detenido completamente y los pasajeros nos ven pasar animándonos mientras esperan pacientemente la apertura del paso….¡¡¡Toda una montaña rusa de sensaciones!!!…

 

Llevamos un ritmo constante, pero mas bien lento, se nota el acumulado de kilómetros de los últimos 6 días en las piernas, pues ya las fuerzas van al límite y la energía escasea. Completamos el ascenso al medio día y nos descolgamos por la doble calzada como si no hubiera un mañana a 50km/h. hasta el Peaje Chuzacá.

 

Después de este punto de referencia, entramos en terrenos conocidos por Mondoñedo, Mosquera, Funza y la entrada a Bogotá por la calle 80, lastimosamente el clima nos recibe con una lluvia que nos hace extrañar el calor del Huila y el Tolima, pero que sabiendo que estamos próximos a llegar a casa, entregamos las fuerzas que nos quedan para llegar pronto a descansar.

SERVICIOS

Jornada 1: Santa Elena, Los Topos, El Escobero

Después de haber terminado la Travesía Bogotá-Medellín, y aprovechando la estancia en Antioquia, que mejor plan para descansar que visitar los municipios y los puertos de la región. Por ello, y pesar de tener 443 Km y 8.536 m desnivel en las piernas, realizaremos nuestro primer BikeCamp Antioquia para visitar seis premios de montaña. La primera jornada consistirá en recorrer tres puertos realizando un circuito que inicia y desemboca en Rionegro: Santa Elena (14 Km), Los Topos (10 Km) y El Escobero 12 Km). Así que, si desean descubrir Colombia y explorar nuevos trayectos, alisten la bicicleta porque hay mucho por pedalear. ¿Conocen el trayecto? ¿Cuánto tiempo les toma hacerlo? ¿Qué tan difícil les pareció?

Jornada 2: Guacaica y El Chocho

Segundo día del BikeCamp Antioquia y vamos por dos puertos más. Después de haber documentado Santa Elena (14 Km), Los Topos (10 Km) y El Escobero (12 Km), ahora transitaremos por El Peñol y Guatapé, dos zonas turísticas muy importantes de la región, para escalar Guacaica (13 Km) y El Chocho (7 Km). De las tres jornadas que realizaremos esta es la más difícil por la distancia y la temperatura que tendremos que soportar pues bajaremos hasta San Rafael (966msnm), donde los ciclistas se cocinan a 28°C. Así que, si desean descubrir Colombia y explorar nuevos trayectos, alisten la bicicleta porque hay mucho por pedalear. ¿Conocen el trayecto? ¿Cuánto tiempo les toma hacerlo? ¿Qué tan difícil les pareció?

 

Jornada 3: La Virgen

Última jornada del BikeCamp Antioquia y se acerca nuestro regreso a Bogotá. Para dar cierre a esta aventura por la tierra de la bandeja paisa y el fiambre, realizaremos un corto recorrido desde Rionegro hasta Bello para visitar Guarne y rodar por Alto de la Virgen, un ascenso con un paisaje envidiable y una vía por la que es difícil descender a menos de 60 Km/h. De esta forma, y sumando la Travesía Bogotá-Medellín que realizamos hace tan solo cuatro días, logramos cerrar la temporada 2019 con un total de 757 Km y 15.233 m desnivel. Así que, si desean descubrir Colombia y explorar nuevos trayectos, alisten la bicicleta porque hay mucho por pedalear. ¿Conocen el trayecto? ¿Cuánto tiempo les toma hacerlo? ¿Qué tan difícil les pareció?

 

EVENTOS PARA AFICIONADOS

Competencia de ciclismo

EVENTOS

Carreras en bicicleta, ciclismo de alto rendimiento y entrenamientos antes de competir son experiencias que solo puedes vivir en un gran fondo si te gusta la bici de ruta. Varios nos hemos preguntado cuales son las emociones y los sentimientos de un ciclista profesional al participar en alguna de las tres grandes vueltas, pero la única forma de saberlo es asistir a estos eventos ya que son una aproximación de lo que es correr junto a un pelotón en un Giro de Italia, un Tour de France o la Vuelta a España.

 

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GRAN FONDO
HUILA 2019

149 Km
1.430 m

TRAVESÍA VILLA DE LEYVA

Sin importar qué tipo de bicicleta tengan (ruta, MTB, gravel), esta travesía ha sido diseñada para los amantes del “caballito de acero” que ya tienen algunas horas de vuelo, es decir, personas que entrenan con frecuencia a las afueras de la capital colombiana, pero desean descubrir que hay más allá de los Cerros Orientales y de la Sabana de Bogotá.

Aquí les dejamos los detalles de los recorridos que realizamos durante las dos jornadas de la travesía, así como los enlaces a los videos de nuestro canal de YouTube.

Jornada 1: Bogotá, Chocontá, Villa de Leyva

Jornada 2: Villa de Leyva, Chiquinquirá, Ubaté, Bogotá

TRAVESÍA GUACHETÁ

Cuando sentimos que las actividades diarias nos consumen y necesitamos un respiro, nada como una buena rodada para reconectarse con la naturaleza y tener un cambio de perspectiva.

 

Para lo anterior, una escapada de fin de semana es lo que el cuerpo y la mente añoran y que mejor que hacerlo sobre la bici.

Jornada 1: Bogotá, Cucunubá, Guachetá

Para la salida de dos días, trazamos un circuito cuyo objetivo es descubrir los territorios carboníferos que se encuentran en municipios como Tausa, Sutatausa, Ubaté, Cucunubá y Lenguazaque. Nuestra referencia y punto de llegada es Guachetá, municipio de 12.000 habitantes y localizado en el extremo Norte de Cundinamarca colindando con el Departamento de Boyacá.

 

Es un recorrido relativamente corto puesto que son menos de 100km y 1.300 m de desnivel acumulado, pero el paisaje y ambiente que atravesamos es único en su especie.

 

Partimos del norte de la Capital por la autopista Bogotá-Tunja hasta tomar el desvío a Briceño. Desde este punto conectamos con la vía a Ubaté, que es conocida por muchos pero muy poco recorrida por ciclistas a pesar de que ofrece unas carteristas mixtas que abarcan los gustos de ciclistas rodadores, escaladores y aventureros; lo malo es que su carretera principal es de carril sencillo, sin berma y con tráfico vehicular pesado…definitivamente una mala combinación. Sin embargo, es la vía de acceso más directa, así que la afrontamos con la mayor concentración para minimizar los riesgos.

 

Antes de media mañana estamos coronando ALTO DE TIERRA NEGRA y tomando el desayuno en uno de los locales de la cima asegurándonos de tener el tanque lleno para los próximos kilómetros. Justo en este punto, tomamos el desvío desde la autopista que nos lleva a Cucunubá a través de caminos destapados rodeados por minas de carbón y de extracción de materiales.

 

El tramo de poco más de 17km, es un ambiente muy diferente a cualquier otro que hayamos recorrido pues, aunque te sientes alejado del trajín de las grandes urbes, el constante movimiento de vehículos de todo tamaño y trabajadores hace que tus sentidos estén despiertos y absorbiendo las diferentes señales, por lo que es muy entretenido y diferente.

 

También nos hace reflexionar sobre la economía local pues es emocionante pensar en la evolución que ha tenido la industria de la minería durante las últimas décadas y su efecto en la economía de las poblaciones que la rodean. Sin embargo, contrasta con el impacto ambiental que produce la extracción y transporte de los minerales cubriendo el paisaje, y nuestros rostros, de tierra negra y polvo.

 

Llegamos a Cucunubá y damos una vuelta por su parque principal formado por rocas naranjas y amarillas, muy propios de esta zona, que le dan un aire místico y antiguo al Municipio. Continuamos hasta Lenguazaque por más caminos de herradura y con más empresas y compañías enfatizan la importancia de esta actividad industrial. Nos premiamos con un generoso almuerzo y emprendemos los últimos kilómetros para llegar a la meta.

 

Guachetá nos recibe con un cielo gris y una ligera lluvia que nos hace correr los últimos kilómetros para no mojarnos y pescar algún resfriado, afortunadamente es pasajera y llegamos sanos y salvos, con tiempo para caminar el pueblo, comer y conocer.

Jornada 2: Lenguazaque, Villapinzón, Bogotá

Siendo un fin de semana, emprendemos el camino de vuelta a casa temprano en la mañana. La ruta trazada consiste en volver a Lenguazaque y ahí desviarse a Villapinzón atravesando el cerro que separa las poblaciones.

 

El primer obstáculo a superar es Alto de la Paja, un puerto de 6Km al 6% de terreno mixto que se encuentra en la salida de Lenguazaque y que nos toma poco mas de 45 minutos escalar. Tiene curvas y pendientes doble digito que hacen arder las piernas, pero te compensan con la panorámica del pueblo a varios metros de altitud.

 

Poco después de coronar, no cantamos victoria porque hay otro ascenso de similares características cuyo nombre no conocemos y dudamos lo tenga, pues debe ser transitado principalmente por los locales en moto y no muchos ciclistas aventureros llegaran hasta estos recónditos lugares.

 

Llegamos terminando la mañana a Villapinzón buscando un buen desayuno frente a la plaza de mercado que nos recarga de energía pues el desgaste fue importante para llegar a este municipio.

 

El camino restante es por la Autopista Tunja-Bogotá, el cual es muy conocida por los ciclistas capitalinos ya que es uno de los tramos preferidos por los ruteros para rodar como si no hubiera un mañana y como entrenamiento para las competencias de los deportistas amateurs.

Como es una vía tan despejada, nuestro mayor obstáculo será el viento pues nos golpea sin piedad y nos obliga a administrar nuestras fuerzas y energía para tener un buen paso. Lo favorable es que por ser Domingo, nos encontramos varios colegas volviendo a casa de sus jornadas y cuando nos es posible, intentamos aprovechar algo de cobertura para avanzar y ahorrar algo de energía, aunque claro está, que son breves momentos antes de que la diferencia de ritmo se imponga y nos separemos.

 

No obstante, la formula funcionó y con sorpresa vemos que el reloj marca la 2:00pm y ya divisamos la congestionada y mal asfaltada entrada a Bogotá, por lo que damos los últimos pedalazos con mas calma para evitar cualquier accidente entre el trafico vehicular, y llegamos a casa con el cuerpo cansado, pero con el alma recargada para los próximos días de vida citadina.

TRAVESÍA A MELGAR

Como lo hemos hecho durante el último año, en esta ocasión para la Semana Santa, decidimos nuevamente realizar una ruta por Cundinamarca para conocer más municipios de nuestro departamento, con el fin de que más residentes de la capital se animen a realizar viajes de bikepacking cerca de casa.

Jornada 1: Sibaté, Fusagasugá, Icononzo

Para esta ocasión, el destino escogido es Melgar, un pueblo conocido por casi todos los habitantes de Bogotá ya que es un municipio que se ha convertido en lugar habitual para descansar los fines de semana o donde las familias adquieren una propiedad de recreo para el disfrute de las vacaciones.

 

Para llegar allí en carro existen varias opciones como la vía por Fusagasugá y el Boqueron, o por la vía de la Mesa y Anapoima; sin embargo, decidimos explorar una ruta más recóndita y que nos permitirá adentrarnos en las montañas para evitar tráfico vehicular y disfrutar de paisajes maravillosos.

 

Para empezar, salimos por la calle 80 rumbo a Mosquera y Mondoñedo, pero al superar estos puntos y llegar a la autopista hacia Fusa, seguimos al sur para ir hacia Sibaté, un municipio que tuvo su época dorada en los años 40´s y 50´s gracias a que el Embalse del Muña era un cuerpo de agua que permitía la práctica de deportes acuáticos y era lugar de esparcimiento para la socialité Bogotana de la época. Su gloria terminó cuando el gobierno distrital decidió desviar las aguas del Río Bogotá para aumentar la generación de Energía sin medir las consecuencias de verter aguas contaminadas a este cuerpo de agua. Bien es cierto que su peor momento ya pasó y que se están tomando medidas para enmendar los errores, pero pasará un buen tiempo hasta que los ecosistemas se recuperen a su estado inicial.

 

Para cuando llegamos a la cabecera municipal ya llevamos 43 km y casi tres horas de pedaleo, así que paramos a desayunar una cafetería sobre la vía principal que ya teníamos referenciada por salidas de entrenamiento anteriores, así que aprovechamos para llenar el tanque de combustible porque desde este punto en adelante, todo es territorio por descubrir.

 

La salida la marca el Túnel San Miguel, una estructura que va a cumplir un siglo de construido y cuyo objetivo inicial era el ferrocarril que por muchos años conectó el centro del país con la costa caribe. Desde el peaje que se encuentra unos metros más adelante nos descolgamos por una bajada de 14,5Km ya que esta es la cima de Alto San Miguel, un puerto de montaña con una inclinación promedio del 6% y que es muy visitado por los ciclistas locales.

 

La vía nos sorprende con un estado bastante regular, sobre todo en su parte inicial, además de ser bien angosta para ser una vía de doble sentido; así que decidimos ir con calma y disfrutando el paisaje montañoso evitando así cualquier susto.

 

En 45 minutos llegamos a la población más grande que visitaremos hoy: Fusagasugá, la cual tiene un significado especial para los ciclistas pues es la ciudad que vio nacer a la leyenda del ciclismo “Lucho Herrera” quien fue el primer colombiano en ganar una de las “Tres Grandes Vueltas” con su titulo en la Vuelta España de 1987, además de ser de los pocos a nivel mundial que ganó las clasificaciones de montaña en los tres certámenes más importantes del ciclismo World Tour.

 

Al salir de Fusagasugá, nuevamente se podría retomar la ruta de la Autopista para llegar más rápido, pero como bikepackers, preferimos la vía alterna hacia Arbeláez que hará muy especial este recorrido. Claramente al ser una vía de menor uso y tráfico, el mantenimiento también es precario, pero con las llantas de gravel nos sentimos cómodos y seguros para estas condiciones del terreno. Descendemos otros 15 km y ya nos encontramos en Arbeláez, un pueblo que nos recibe con un buen corrientazo para el primer almuerzo del día y que nos ayudará a la escalada de 10km al 3% del ascenso a Portones. Durante este trayecto cruzamos el municipio de San Bernardo, una población conocida y estudiada por los extraños casos de momificación natural que ocurren con los cuerpos enterrados por esta región; un fenómeno que asombra a particulares y a la comunidad científica.

 

Nos desviamos hacia Pandi y nos despedimos del asfalto para darle la bienvenida al destapado de arena y piedra suelta que le da un picante aventurero a la ruta. Pasadas las 2 de la tarde rodeamos Pandi porque su parque principal está en obra así que cruzamos sin detenernos mucho tiempo rumbo a Icononzo.

 

La división entre Cundinamarca y Tolima la marca el cauce del Río Sumapaz que lo cruzamos sobre el Puente San Jose de Pandi y que también marca el inicio de la subida más retadora de la jornada, el llamado Alto de la Cruz con 13 Km al 5% y con un buen porcentaje de destapado. En el camino visitamos Icononzo, Municipio Tolimense bautizado “el balcón del oriente Tolimense” por su privilegiada localización para contemplar la geografía de este departamento.

 

Visitamos su Iglesia San Vicente de Paul, con una rampa que nos pone a sudar y seguimos el recorrido para superar los últimos kilómetros que nos faltan y coronar el puerto. La cima del puerto se distingue fácilmente por una cruz en madera clavada a la orilla de la vía y por un restaurante que nos cae como anillo al dedo pues las reservas se agotaron totalmente para coronar esta subida.

 

Después de unos pasabocas, dejamos que la gravedad haga su trabajo para recorrer los 16 km de la bajada que es muy conocida y recorrida por los aficionados locales y que en otra ocasión nos programaremos para subir.

 

Con el atardecer asomándose en el horizonte, aterrizamos en Melgar en el hotel que nos hospedara y aprovechamos para recorrer algunas calles del pueblo con la mayor cantidad de piscinas en el país.

Jornada 2: Carmen de Apicalá, Apulo, Anapoima

Como es una salida de pocos días, iniciamos el regreso a Bogotá en esta segunda jornada de viaje. No obstante, aprovecharemos para visitar el municipio vecino de Carmen de Apicalá el cual es también muy visitado como sitio de descanso de los habitantes de la capital. Llegamos a tempranas horas de la mañana a su parque principal y al Santuario Nacional de Nuestra Señora del Carmen y a pesar de la hora, afortunadamente encontramos un local abierto para darnos el segundo desayuno.

 

Para salir del municipio y retomar la autopista, nos dirigimos al norte por una vía destapada y polvorienta perfecta para las bicicletas de gravel por lo que tomamos ritmo y avanzamos a buena velocidad, aprovechando las ventajas de diseño de nuestros caballitos de batalla.

 

Llegamos hasta el cruce del Río Sumapaz en donde un puente en precarias condiciones nos permite conectar con la vía Melgar-Ricaurte, y nos dirigirnos hacia este último municipio no sin antes admirar la grandeza e imponencia de esta corriente de agua que atraviesa los departamentos de Cundinamarca y Tolima con un recorrido de 200km de longitud.

 

Cruzamos Ricaurte asombrados por la cantidad de edificaciones en los numerosos condominios residenciales de gran altura que no son tan comunes en poblaciones de tamaño intermedio como esta, pero que, sin duda, le ha traído gran desarrollo a la región. También Girardot es ahora una ciudad pequeña y es difícil recordar que su economía hace unas décadas era netamente agrícola pero que poco a poco migró al sector turístico como es conocido hoy en día.

 

Posteriormente transitamos por la autopista en dirección a Tocaima y Apulo, justo a media mañana y cuando el sol empieza a calentar y la temperatura a subir. Esto hace que nos restrinjamos levemente en el ritmo que llevábamos pues la humedad te agota poco a poco y es mejor tomarse el tiempo para hidratarse, comer bien y protegerse la piel.

 

Lo anterior sumado a que la vía ya empieza a inclinarse subiendo algunos metros de altitud, nos hace sudar constantemente por lo que nos detenemos en Apulo buscando algo de sombra para aliviar la exposición al sol en su hora más fuerte.

 

De Apulo a Anapoima inicia una subida de 6km con 5% de inclinación, la cual decidimos tomar con calma y sin afán sabiendo que aún es temprano y que la jornada de mañana será la que nos ponga a prueba el estado físico.

 

Coronamos el Alto y descendemos unos cuantos kilómetros hasta Anapoima, donde descansaremos desde temprano la noche para salir con los primeros rayos de sol del sábado santo.

Jornada 3: Mesitas del Colegio, Salto del Tequendama

Despertamos en Anapoima estando aun oscuro según el cronograma de la etapa reina del viaje. Contamos con suerte pues el restaurante contiguo al hotel trabaja con los horarios típicos de la carretera por lo que podemos desayunar muy bien antes de empezar a pedalear.

 

A las 6am rodamos nuestros primeros metros y rápidamente entramos en calor pues el clima templado de la zona y el hecho de que iniciamos con una subida con un modesto 3% de inclinación, hace que las jerseys se abran muy pronto.

 

Llegamos hasta los límites de La Mesa y tomamos el desvío a Mesitas del Colegio, pues seguir por la autopista nos llevaría hasta la Gran Vía para entrar a Bogota, y esa es una ruta que ya conocemos, por lo que preferimos desviarnos y entrar por el salto del Tequendama que es un recorrido que hemos escuchado por largo tiempo y no habíamos tenido la oportunidad de visitar.

 

Aprovechamos el descenso de casi 14 km hasta el puente que pasa por el Río Bogota, porque desde ese punto no hay tregua hasta la cima que se encuentra a 36km y 1780 metros mas arriba. Aunque sabíamos lo que nos esperaba, nos toman por sorpresa los primeros kilómetros para llegar a Mesitas porque nos encontramos unas rampas doble digito que rápidamente hacen quemar las piernas y movernos en la bicicleta para no poner el pie a tierra. ¡Y que cerca estuvimos!

 

Como en toda travesía, los imprevistos técnicos aparecen, pero esta vez contamos con suerte pues el pinchazo nos ocurrió saliendo del pueblo, pero justo frente a un taller de bicicletas por lo que el trabajo de despinche se facilitó bastante.

 

Continuamos por la vía que como muchas otras lamentablemente no tiene berma para que los ciclistas tengamos un espacio más seguro para transitar. Sin embargo, nos sentimos bien acompañados pues ciclistas de todo tipo salieron a realizar su entrenamiento por esta vía, así que el cruce de palabras de ánimo motiva para continuar el reto.

 

Superando el 50% del puerto, nos detenemos por unos minutos en un parador sobre la vía que tenía muy buena pinta pues se veían filas de personas para la compra de amasijos. Así que decidimos probar algunos de estos manjares y estirar las piernas para recuperar algo de fuerzas para lo que falta.

 

Finalmente, en el km 47 divisamos el paisaje más esperado de la aventura: La cascada del Salto del Tequendama, de la cual hacemos una primera panorámica a lo lejos, pero finalmente nos detenemos al borde de la carretera frente al llamado en sus inicios Castillo de Bochica, construido entre 1923 y 1927, pero que fue usado como estación de tren, hotel, restaurante, y ahora como museo y centro de interés cultural y turístico. Esto último uso es bastante notable pues la cantidad de carros y peatones en la zona reflejan el interés que un lugar como estos despierta entre locales y visitantes.

 

Continuamos algunos minutos de pedaleo hasta llegar a la Vereda de El Charquito, que, aunque parece una población más, tiene una carga histórica muy significativa pues es el origen de la empresa de energía de Bogota desde principios del Siglo XX con la hidroeléctrica que inició su funcionamiento un 7 de agosto del año 1900.

 

Ahora ya solo nos quedan poco más de 34 km para llegar a casa por la misma ruta por la que salimos sobrepasando el desvío a Sibaté y cruzando los Municipios de Mosquera y Funza. Eso sí, las fuertes corrientes de viento nos llevan al límite y agotan nuestras reservas de energía…Pero al fin y al cabo este es un aspecto de viajar en bicicleta que así como se sufre también se disfruta, especialmente al llegar a casa y pensar en todo lo que hicimos y conocimos en tan solo 3 días.

TRAVESÍA MANIZALES Y MEDELLIN

Oh!! Antioquía Mágica, nuevamente nos seduce con sus montañas y bellezas naturales, aunque ya viajamos hasta Medellín en el 2019, decidimos nuevamente emprender camino a la capital antioqueña, pero esta vez con dos objetivos: Visitar Jericó y Jardín declarados pueblos patrimonio y completar nuestra distancia más larga con 1.000 kilómetros sobre ruedas.

Jornada 1: Bogotá, Armero, Mariquita

Para lograr este objetivo, no podíamos tomar la ruta ya conocida y directa sino realizar la que más lugares nos permita conocer. Por eso la primera jornada la trazamos para llegar a Mariquita por Cambao y Armero.

 

Para la salida de Bogotá y Cundinamarca, escogemos uno de nuestros caminos favoritos que comprende la salida por Funza y Facatativá para llegar el Alto de la Tribuna y descender por 80km hasta encontrar el Río Magdalena en el municipio de Cambao. Como siempre esta ruta nos encanta por su ambiente misterioso y especialmente por el menor trafico vehicular desde el desvío a Guayabal de Síquima.

 

Completamos el primer segmento a las 11.00 am aterrizando en Cambao, en donde el calor es indiscutible, nos detenemos un restaurante conocido para tomar un brunch criollo que nos de la energía para seguir.

 

Después del cruce del Río Magdalena, comienza el tramo desconocido y que nos lleva a Armero, un lugar que se encuentra en la memoria histórica del país por haber soportado toda la furia del volcán Nevado del Ruiz. Con la visita a semejante lugar, es inevitable sentirse sobrecogido y abrumado por la experiencia que sus pobladores sobrevivieron y te ayuda a poner en perspectiva las situaciones o circunstancias que todos tenemos en nuestro día a día. Otro beneficio de viajar por Colombia.

 

Nos tomamos unos minutos para hidratarnos pues el calor de medio día nos pasa factura y tenemos que bajar el ritmo para administrar la energía. Ayuda mucho que la carretera esta en excelentes condiciones y con una berma decente que permite rodar con menos angustia por los vehículos que nos sobrepasan.

 

Alcanzamos nuestro destino al final de la tarde y recorremos algunas calles de Mariquita y su parque principal apreciando el ambiente festivo que prevalece un primero de enero. Aprovechando la hora, nos instalamos en el hotel y descansamos lo mas posible para recuperar fuerzas para la etapa reina del día siguiente.

Jornada 2: Alto de Letras y Manizales

Para subir Alto de Letras, sí o sí, debes empezar tan temprano como sea posible así que a las 5.15am salimos del hotel, prendemos luces e iniciamos el ascenso. El bajo trafico por la hora facilita los primeros pedalazos pero sabemos que la tranquilidad no va durar todo el recorrido y lidiar con el tráfico es una habilidad que se va ganando con la práctica.

 

Completamos los primeros 24km hasta Fresno en donde hacemos la primera parada a desayunar ya que es clave estar siempre bien alimentados e hidratados para sobrellevar un esfuerzo de esta magnitud.

 

Continuamos la subida a un paso sereno pero constante y conforme giran nuestros pedales, pasan los kilómetros y pasan los minutos y las horas.

 

Cruzamos la población de Padua y antes del mediodía llegamos a Mezones, el segundo punto de parada para almorzar con una buena bandeja que nos permite estirar las piernas y distraer la mente para de nuevo recargarnos y continuar con el camino, pero es inevitable notar el agotamiento y el esfuerzo acumulado.

 

Después de Delgaditas, una población conocida por los ciclistas por marcar los últimos y más difíciles 20km del puerto de montaña, seguimos rodando y administrando las reservas de energía y para fortuna nuestra nos encontramos otra grupeta de aficionados que se decidieron a coronar el Alto un 2 de enero. Este encuentro nos da el ultimo impulso para completar los kilómetros finales y ayuda a que la mente se enfoque en otras ideas mas allá del agotamiento y la monotonía de un desafío de esta categoría.

 

Cumpliendo el cronograma previsto, a las 3.00pm nos estamos tomando la foto en el letrero que evidencia la fortaleza del espíritu cuando se traza un objetivo y logra alcanzarlo a pesar de las dificultades. Definitivamente este recuerdo lo llevaremos siempre con nosotros.

 

Aunque nos gustaría quedarnos un rato mas para contemplar el paisaje, aun nos quedan poco mas de 30Km de un descenso de mucha precaución y concentración hasta Manizales, así que emprendemos sin mucha demora el ultimo tramo. Recuperamos algo de calor con un agua de panela en el sector la Esperanza y bajamos con el trafico hasta la vía Panamericana que canaliza el tráfico del departamento de Caldas y su capital, para llegar finalmente al hostal al lado de la vía.

Jornada 3: Santagueda, La Pintada

Despertamos en la capital de Caldas al borde de la Avenida Panamericana y sin un restaurante a la vista iniciamos el camino para salir de la ciudad rumbo a La Pintada, municipio de Antioquia, y con ambiente fresco iniciamos la rodada sintiendo el trajín de una vía tan importante que conecta los departamentos centrales del país; así que debemos andar con mucha atención.

 

Superamos la primera subida hasta el desvío hacia el oriente y que nos llevará al fina de nuestro tránsito por la Autopista del Café en la Glorieta la Manuelita, en donde muy oportunamente se localiza el restaurante que tanto estábamos buscando. Tomamos un buen desayuno e inicia el pedaleo sobre una vía con asfalto impecable, señalización en perfectas condiciones y con una berma amplia y segura para los ciclistas: La Avenida Pacifico III, un proyecto de desarrollo vial nacional, de gran importancia para la conexión del País.

 

A media mañana nos desviamos unos kilómetros para conocer Santagueda, un municipio que los ciclistas locales nos habían recomendado como ruta habitual de entrenamiento. Vemos que su centro no tiene mucha actividad este día, así que después de la foto reglamentaria damos media vuelta y seguimos nuestra ruta.

 

Aunque el reloj aun no marca el medio día, para nosotros el almuerzo ya se hace necesario así que nos detenemos a comer y comienza el menú de frijoles tan característico de la zona; pero que por experiencias anteriores sabemos que funciona para recargar las energías para el pedaleo. Además, nos recargamos bien de líquidos y bloqueador porque empieza la hora crítica de sol y calor y en la que mas debemos estar atentos para mantenernos hidratados.

 

Los kilómetros pasan rápidamente pues la pendiente nos favorece y con un esfuerzo constante tenemos una buena velocidad media, además el paisaje cambiante, el movimiento del flujo vehicular, los desvíos y diseño de la vía, hacen que sea un tramo muy entretenido y agradable de transitar.

 

No obstante, la dicha no es completa pues aproximadamente a mitad del recorrido comienzan los atascos y paradas intermitentes debido a trabajos que aún se están adelantando por la construcción y mantenimiento de esta autopista. Aunque estos eventos sí disminuyen la velocidad de avance de los ciclistas, también tenemos que decir que ayudan para que en ciertos tramos tengamos un transito solitario y momentos de menos tensión al no tener vehículos sobrepasándonos a altas velocidades.

 

Con el GPS marcando poco más de 100Km, sabemos que lo mas exigente ya pasó así que nos detenemos en algunos puntos para admirar la imponencia del Río Cauca que es usado como divisor entre el departamento de Caldas y Antioquia y que brinda una riqueza hidrológica y biótica que hace muy especial esta región.

 

Siendo las 3pm y el Km 122, paramos a almorzar en un agradable restaurante con panorámica al río, porque la energía se consume rápidamente en estas condiciones además de que los aromas de parrilla hacen inspirar a cualquiera. Con el tanque lleno rodamos por los últimos kilómetros para llegar a La Pintada que nos recibe un trafico denso y bullicioso propio de un punto de cruce y que interconecta varias vías principales.

Jornada 4: Andes, Jardín

En la cuarta jornada amanecemos con ansias ya que el destino es el primer pueblo patrimonio de la Travesía: Jardín; del cual tenemos muy buenas referencias así que madrugamos para llegar lo mas temprano posible y tener tiempo de disfrutar de sus encantos.

 

Aún con la penumbra del inicio del amanecer, tomamos la vía principal para desembocar en la Autopista que lleva a Bolombolo, y como es costumbre en Antioquía, nos sorprende una super carretera “recién” construida que dibuja nuestra ruta al oriente hasta donde nuestros ojos nos permiten ver.

 

Nos entusiasmamos con semejante pista de carreras y empezamos a pedalear con muchas ganas, pero con unos cuantos kilómetros nos damos cuenta de que debemos bajar la adrenalina pues transitamos por una serie de columpios que nos pueden robar mas energía de la necesaria.

 

Programamos la parada a desayunar en el Km 40 en Peñalisa, punto de inflexión para dirigirnos a Jardín y coronar uno de los puertos mas largos con 60 Km al 2% promedio de inclinación. Tal vez este numero no asuste a muchos, pero con la experiencia que tenemos y con el acumulado, sabemos que hay que tomarlo con calma y administrar la energía pues el pedaleo debe ser constante y sin descanso.

 

Antes de llegar a nuestra primera parada, admiramos la maravilla de la ingeniería y no solo por la calidad y amplitud de las vías sino por los viaductos, puentes y zonas de asistencia que la componen. La estructura que nos hace detenernos es el puente que desemboca en el Tunel Mulatos, una estructura de 500m de longitud y unos impresionantes 100m de altura ¡Una barabaridad!. Lo admiramos desde uno de los puntos de menor altitud y paramos en una de sus bases para asimilar la magnitud y maravilla de esta obra.

 

Peñalisa nos recibe con el mejor chocolate negro hasta el momento y después de estirar las piernas emprendemos la escalada del día despidiéndonos de la obra Pacifico II, y se nota la diferencia pues el asfalto tiene una textura mas tosca, desaparece la doble calzada y la berma existe a pedazos. Sin embargo, no se trata de nada fuera de lo común y que ya no hayamos experimentado así que tomamos ritmo y avanzamos sin prisa pero sin pausa.

 

Así llegamos al medio día y alcanzamos el municipio de Andes, al cual entramos y nos regala una sorpresa: el SUMA – Sistema Urbano de Movilidad y Accesibilidad-, un sistema de túneles y puentes que conecta los puntos mas interesantes de la población y usado como sala de exposición de la geografía del municipio y sus corregimientos.

 

Después de satisfacer nuestra curiosidad, retomamos la carretera y la subida de la cual aun nos faltan 15km cuyos 6Km iniciales resultan tener la mayor pendiente promedio con un 6%. No parece mucho pero ¡sí que cuesta!.

 

Alcanzamos nuestra meta, pasadas las 3.00pm, lo que nos da tiempo de probar las delicias de sus panaderías, restaurantes y pizzerías. Todo esto rodeando uno de los parques mas lindos que hemos visto y la deslumbrante Basílica Menor cuya particular estética quedó grabada en nuestra memoria.

Jornada 5: Hispania, Jericó

Despertamos con una mañana fría y húmeda, muy diferente a los días anteriores donde el calor era el protagonista. Último vistazo a la Basílica Menor y arrancamos con el descenso de 60Km pasando por Andes e Hispania, población por la cual nos desviaremos temporalmente para conocer su parque principal en donde nos embrujan los cuatro árboles samanes que lo conforman. Una maravilla de la naturaleza y a la cual se le hace homenaje en nuestra moneda de 500 pesos.

 

Continuamos hasta Peñalisa donde aterrizamos a media mañana, justo a tiempo para tomar el desayuno #2 y continuar camino por la Autopista Pácifico II para recorrer poco mas de 15Km de los columpios que nos engañaron el día anterior, así que esta vez administramos mejor las fuerzas para superar estos kilómetros con el mínimo gasto energético.

 

Llegamos al puente Madre Laura antes del medio día y es el camino para desviarnos para iniciar el ascenso de 22km a Jericó. Notamos que la vía es mucho mas angosta y sin berma por lo que se debe estar muy atento a los vehículos y el tránsito en general.

 

Nos sorprende el primer segmento con unos tramos muy pendientes y largos, debemos sacer fuerza de las adoloridas piernas para seguir empujando y avanzar poco a poco. No obstante, tan pronto vemos una tienda – porque no hay muchas en el camino – nos detenemos para refrescarnos y comer y así estar siempre con buenos niveles de energía. La parada nos roba un poco mas de tiempo del programado, pero vale la pena para retomar fuerzas y afrontar lo restante.

 

Continuamos, pero sigue siendo duro, algunas curvas y rampas doble digito nos hacen mecernos sobre la bicicleta…pero no paramos así vayamos muy despacio, lo importante es mantener un ritmo y seguir avanzando a la velocidad que sea posible.

 

Como en muchas subidas, la naturaleza y la mano del hombre han creado unos miradores espectaculares desde las montañas, y esta subida no es la excepción, pues aparece una pequeña tienda con unas mesas bien dispuestas en un balcón que permite admirar la maravilla del valle antioqueño y su magnifica geografía. Bebemos unos refrescantes jugos de frutas y nos llevamos la postal para el recuerdo.

 

Finalmente, pasadas las 3pm vemos el letrero que marca la llegada al segundo pueblo patrimonio de la travesía y del cual tanto habíamos imaginado. Su entrada resulta ser el mejor punto del pueblo para tener una vista casi de 360 grados de sus edificaciones y población junto a la estructura del Cristo que es tan conocida.

 

Agradecidos, pero con el cansancio hasta en los dedos, dejamos los caballitos en el hostal y descansamos con una deliciosa taza de café en el parque principal y estiramos las piernas con una muy suave y lenta caminata por las coloridas callejuelas y andenes que este pueblo ofrece a sus residentes y visitantes.

Jornada 6: Tarso y Cauca Viejo

Para la sexta jornada, en el plan de viaje contemplamos ir hasta Fredonia en donde nos esperaría otro ascenso de casi 20 km el cual en el mapa parecía realizable, pero viendo la dureza de estas carreteras y escuchando el cuerpo anunciando la fatiga acumulada, decidimos omitir la subida y regresar directo a La Pintada, a manera de una jornada mas relajada y de recuperación.

 

Aprovechando esta gabela, desayunamos con tranquilidad en uno de los cafés tradicionales de Jericó permitiéndonos conocer una linda historia de una familia de la región que trabaja en el sector cafetero.

 

A media mañana salimos del pueblo para tomar la misma vía del día anterior, pero con una experiencia muy distinta al ser descenso, que obviamente requiere mucha menos energía, pero sin estar muy relajado pues las maniobras y estado de la vía requieren de la total atención del ciclista.

 

Nos detenemos brevemente en el mirador para observar la panorámica del valle del Río Cauca pero el clima nos hace un chiste posando una densa nube en el horizonte que limita la visual a unos cuantos metros. Aun así, se siente la majestuosidad de las montañas.

 

Como no iremos hasta Fredonia, decidimos reemplazar el destino con una visita a Tarso, un municipio para el cual se deben transitar 7Km en un desvío hacia el occidente y como suele pasar, debemos escalar una subida de casi 6km al 5%. Se hace amena la escalada porque el flujo de trafico es bajo además de sorprendernos un par de ciclistas de la zona usando una e-bike, en un lugar recondito como estos. ¡Definitivamente la bicicleta no tiene limites!.

 

Además de Tarso, también decidimos hacer una modificación a la ruta para tomar momentáneamente la vía vieja reemplazada por la Pacifico II y donde bordeamos el pueblo Cauca Viejo, conocido por ser una población “privada”.

 

Pasado el medio día nos detenemos en Puente Iglesias, el mirador del Río Cauca, para almorzar y mantener la energía en un buen nivel. El corrientazo con frijoles es bien recibido por el cuerpo y continuamos camino hacia La Pintada para tener una buena noche de descanso y afrontar de la mejor manera el reto mas importante de esta travesía.

Jornada 7: Alto de Minas, El Retiro y La Ceja

Para superar Alto de Minas, al igual que para Alto de Letras, la recomendación es iniciar tan temprano como sea posible pues es un puerto de 43Km al 4% que pone a prueba a cualquier ciclista tal y como lo ha hecho con los profesionales en importantes competencias nacionales.

 

Por eso, sin salir el sol comenzamos la rodada saliendo de La Pintada y tomando la vía hacía Medellín, por una vía asfaltada en buenas condiciones, pero sin berma y con un buen flujo de trafico. A medida que pedaleamos, poco a poco el cielo va aclarando y podemos admirar el filo de la montaña que vamos recorriendo y el valle entre la cordillera que convierte este puerto en uno de los mas bellos que hemos visitado.

 

Aunque el paisaje nos maravilla, no podemos desconcentrarnos porque conforme avanzan los minutos a la vez se incrementa el trafico vehicular y especialmente el de carga, por lo que toca tener nervios de acero para rodar junto a todos los camiones que nos sobrepasan.

 

Nos detenemos en el municipio de Santa Barbara para tomar el desayuno que nos recarga de energía, y debido a que ya estamos a casi 2.000 msnm, decidimos colocarnos las fundas de los zapatos pues con la ropa mojada por la llovizna y el viento de la montaña el frío no se hace esperar.

 

Continuamos a un ritmo un poco mas ágil pues la parte con mayor grado de inclinación ya la superamos, además hay un par de descensos que permiten descansar las piernas y los músculos de todo el cuerpo.

 

Clavamos la bandera de victoria a las 10.30am en la cima y la dicha nos invade, pues realizar este ascenso con todos los kilómetros ya acumulados, no es tarea sencilla. Para celebrar, una exquisita cazuela de frijoles con pedazos de maduro nos espera en el restaurante del lugar, muy visitado por turistas.

 

Para llegar a Medellín decidimos usar la ruta, entrando por la Ceja, por lo que para tomar el desvío a Rionegro debemos devolvernos 6km y girar al oriente por el municipio de Versalles cuya camino es pavimentado pero muy estrecho así que hay que ir con los ojos bien abiertos para que el trafico del lugar no nos tome por sorpresa.

 

Atravesamos el municipio de Montebello  llamado también “nido de águilas” por su ubicación incrustada en las montañas. Seguimos a la vereda la Granja  donde realizamos otro desvío hacia el norte y comienza la herradura de mas de 25km hasta El Eetiro. Monteadrentro nos seguimos maravillando con el paisaje montañoso y superando varios columpios que paulatinamente consumen nuestra energía restante y avanzamos a un ritmo más moderado, sin embargo resaltamos que el terreno en su mayoría es bastante pedaleable solo con unos cuantos tramos para una MTB, especialmente en la parte final

 

A media tarde, visualizamos las edificaciones de El Retiro, municipio con varios destinos turísticos y sitio regular para las salidas de fin de semana de los antioqueños. Obviamente el estomago clama por comida así que almorzamos en uno de los tantos restaurantes del centro del pueblo y recorremos los últimos 17km hasta La Ceja donde nos espera nuestro hospedaje.

Jornada 8: Ríonegro y alrededores

Ya estando en La Ceja, nos queda un corto trecho de 18 km para llegar a Rionegro en donde dejamos nuestro equipaje porque será nuestro punto de concentración por los próximos 2 días y que nos permitirá hacer recorridos alrededor de la capital antioqueña y conocer sus hermosos municipios.

 

Lo que inicio como una vuelta turística, terminó siendo un recorrido de 134km en el que fuimos al occidente hasta Marinilla y el Santuario; hacia el norte hasta Guarne; por el oriente hasta la Glorieta de las Palmas y rematamos con el Alto de los Topos por el embalse La Fé.

 

Nos sorprendió gratamente el excelente estado de las vías, y las alternativas que tienen los ciclistas para usar ciclovías y carriles exclusivos. Además de que existe constante señalización que alerta a los conductores de la presencia de los deportistas en las vías. Un muy buen ejemplo que esperamos se duplique en muchos otros departamentos.

 

Recordaremos este día por una de las mayores tormentas que soportamos pues subiendo Alto los Topos, un puerto de 11 km al 4% cuyo inicio se identifica por el El Parque Ecologíco los Saldos y el embalse La Fe, las gotas rápidamente se convirtieron en una tempestad que nos hizo exprimir las fuerzas que teníamos para superar el ascenso lo mas rápido posible y llegar al hospedaje para cambiarnos.

 

A las 4pm coronamos y hacemos el descenso hasta Rionegro con mucha precaución, pues la humedad siempre cambia la respuesta de la bicicleta y es mejor prevenir que lamentar.

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Jornada 9: Carmen de Viboral, La Unión

Para rematar semejante aventura y en la que nos han acompañado, nada mejor que subir un puerto reconocido de la región. Esta vez el turno es para Alto de la Unión, un ascenso que se debe superar para llegar al municipio con el mismo nombre y que es muy frecuentado por los lugareños.

 

Antes de llegar al lugar del ascenso, aprovecharemos para darnos una pasada por otros municipios paisas como Carmen de Viboral famoso por sus artesanías y su “calle de las arcillas”, un corredor comercial decorado con mosaicos de vajillas para rendir tributo a sus trabajadores artesanos.

Hecha la tarea de turista y desayunar lo típico de la zona, nos dirigimos a la base del puerto marcado por la glorieta que reparte para la Unión o para La Ceja. En el camino nos contagia la emoción de ver mucho ciclista rodando por las vías y especialmente este puerto es recorrido seguro para todos los locales. Incluso nos animamos a una sana competencia con los colegas que hacen divertida esta última subida.

 

La cima del puerto termina unos 5km antes del municipio y la mayoría de ciclistas izan bandera en la cima y se devuelven, pero como estamos conociendo, obviamente descendemos hasta el parque central de la Unión en donde la decoración Navideña adorna sus zonas verdes y a la Capilla el Santo Sepulcro.

 

Iniciamos el retorno sin prisa, pues queremos disfrutar cada pedalazo que nos queda por los caminos antioqueños, así que nos divertimos con la bajada a la autopista y tomamos varias fotos del paisaje verde frondoso y con las ciudades antioqueñas a lo lejos.

 

Para realizar el circuito completo, nos dirigimos a La Ceja, donde ya habíamos pasado hace 2 noches pero que nunca sobra repasar para llevarnos todos los recuerdos que podamos. Seguimos rodando alternando el uso de las vías vehiculares con la ciclorutas que se encuentran en perfecto estado y que invitan a los ciclistas a pedalear de manera segura en ellas, especialmente las de ingreso a El Retiro, municipio emblemático que escogemos para darnos un muy buen almuerzo a manera de despedida y aprovechando su amplia variedad gastronómica y de restaurantes con diferentes especialidades.

 

Finalmente, recorremos los últimos kilómetros pasando por la Glorieta de las Palmas y Llanogrande para llegar al hotel a alistar maletas, empacar bicicletas y despedirnos de estas maravillosas tierras. Nos sentimos maravillados y agradecidos de a ver tenido la oportunidad de ver tanto de Colombia, pero a la vez reconocer de todo lo que aun falta por explorar.

CIRCUITO BICIBOGOTA REGIÓN

Vivimos en Bogotá y llevamos más de 6 años recorriendo los caminos de la capital. Se podría creer que las alternativas están agotadas, que ya todas las rutas han sido transitadas, pero ¡¡nada mas lejos de la verdad!!

La RAPE-REGION CENTRAL, ha creado el segundo circuito perimetral alrededor de una ciudad capital después de CiclaMadrid y el primero en Latinoamérica. La ruta de 300 kilometro rodea Bogotá  y recorre sus municipios aledaños para así potencializar el cicloturismo como actividad turística y motor de la economía.

Consta de 8 segmentos que se pueden recorrer individualmente o colectivamente y para que se animen a realizarlos, aquí les explicamos cada uno y así se atrevan a descubrir los mejores paisajes de Cundinamarca.

Segmento 1

Cañón del Río Blanco: Choachí - Guasca

Segmento 2

Florecer de la Sabana: Guasca - Zipaquirá

Segmento 4

Montañas Legendarias: Zipaquirá - Puente Piedra

Segmento 5

Rocas del Origen: Puente Piedra - Sibaté

Segmento 6

Del Campo a la Ciudad: Sibaté - Pasquilla

Segmento 7

Sendero del Frailejón: Pasquilla - Chipaque

Segmento 8

Camino del Condor: Chipaque - Choachí